La imagen pública es de gran valor para todas las organizaciones, por ello es importante que en situaciones de crisis el primer objetivo a nivel comunicacional sea resguardarla y protegerla. A continuación hablaremos de algunas acciones que se deben evitar durante esos momentos, ya que tienen el potencial de agravar la situación:

Creer que la crisis se resolverá sola

Negar la situación y esperar a que se resuelva por sí misma es dejar completamente en manos de terceras personas la imagen de la propia empresa. Las acciones de contención de la crisis tienen la capacidad de reducir el impacto negativo y se debe buscar las acciones estratégicas que la eviten.

Normalmente, la crisis tendrá una amplia difusión noticiosa y de redes sociales. Si a ello sumamos el silencio por parte de la gerencia la empresa, será de esperar que tanto los trabajadores como la opinión pública, especulen sobre el tema produciendo un grave impacto en su reputación y credibilidad.

No crear un flujo de información, no alinear los mensajes y declaraciones

Es importante que todas las personas dentro de la empresa estén al tanto de la información clara que manejarán y el tipo de comunicación que se utilizará, así como el nombramiento de los voceros autorizados ante los públicos objetivos. Una de las acciones que restan mayor credibilidad a una institución es que se brinden datos o declaraciones y que después se corrija o niegue la información ya dada.

Esperar que la crisis alcance un punto crítico para actuar

Al final de cuentas, una gestión de crisis exitosa recaerá en la capacidad de la empresa u organización para manejar la situación de manera oportuna y no esperar a que la misma causa daños profundos a la imagen de la empresa para comenzar a actuar.

No podemos olvidar que el manejo de crisis requiere la toma de decisiones estratégicas y no hay que dejarse llevar por el pánico o pensar emocionalmente. Recordemos que aunque haya ataques directos o malintencionadas hacia la empresa o su personal, siempre se debe dirigir la comunicación de manera precisa y adecuada a través de la implementación de una estrategia con el objetivo de  proteger de la imagen y reputación de la organización.